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    Eventos

    “Despiértame… cuando pase el reggaeton”

    22 de Octubre de 2007, 06:09 pm



    El 19 de este mes, el estadio de River en Buenos Aires fue escenario de la más esperada reunión del rock latinoamericano. La más esperada, por no ser la única, ya que no creo que alguien esté ansioso por la reunión de La Ley o La Puta Eléctrica.

    Más de 70 mil personas, algunas de ellas con dos días acampando afuera del estadio, fueron testigos del evento.

    El inicio estuvo a cargo del comediante Peter Capusotto, un humorista muy ligado a la escena rockera argentina al cual todos idolatran por allá. Unos videos preparados mostraban a políticos argentinos opinando sobre el regreso de Soda Stereo (solo imágenes, las voces estaban obviamente montadas) y luego un sketch de su personaje Pomelo, una sátira exagerada de Juanse, el líder de Ratones Paranóicos (Si, los del concierto de Korn en Caracas), el cual es degradado a un nivel de pegadez rockera similar al que daría un cruce entre Trino Mora y Paul Gillman. Todos se reían, sus chistes eran demasiado argentinos como para que yo los entendiera, así que me reí también para que no se dieran cuenta de que era extranjero.

    La inclusión de Capusotto fue elogiada por todos como un idea muy genial y atrevida (¿Se acuerdan como se quejaron ustedes cuando el Conde del Guacharo le abrió a Guns n Roses?). Pero claro, si le buscamos el lado oscuro a la trama, también podríamos interpretar que ponerlo a él, es una muestra de la poca fe que puede tener Soda Stereo en el nuevo rock argentino, o dicho de otro modo, que ninguna banda estaría al nivel para abrirles. Lo cual no deja de ser una cruel realidad, pero no solo en Argentina, sino en toda Latinoamérica.

    A las 9:00 pm, luces apagadas y el sonido en off de Some Day / One Day, la canción popularizada por Queen que Soda Stereo versionó en su tributo latino dio inició a la histeria. En las pantallas se proyectaban imágenes de fans de la banda en distintas épocas, que paraban cuando la canción llegaba a su verso de “Si piensas volver…”, que dio entrada a los Soda en escena.

    “¡Por fin!” gritó Gustavo Cerati en los micrófonos mientras sonaban los primeros acordes de “Juegos de Seducción”, canción que dio inicio a la gira de regreso y que como todas, fue coreada en alto por el público.

    Tele-K, Imágenes Retro y Texturas siguieron en interpretación, quizás la parte musicalmente más floja del show pero que no bajaba los decibeles de emoción en el público, borracho de nostalgia.

    En Hombre al agua ya el concierto se puso en el tono meteórico que tendría hasta el final, con Cerati castigando su guitarra y Zeta Bossio en sus clásicos recorridos a lo largo del escenario interactuando con el público. Charly Alberti tenia la misma cara de recién despertado que ha tenido toda su vida, así que las cosas volvían a ser como antes. Leandro Fresco, Leo García y Tweety González, la banda de acompañamiento, impecable. El nuevo sonido del grupo, aunque es sin duda bastante similar al de los discos, esta cargado de un entusiasmo rockero de banda de colegio y de viejitos encorbatados ansiosos por dar matraca, lo cual son quizás los dos sentimientos que fluyen entre los Soda en su regreso.

    En Camino, un tema que raramente tocaron en vivo y En la Ciudad de la Furia cerraron la primera parte del show. La vuelta vino con Picnic en el 4º B, Zoom y Cuando pase el temblor, interpretadas sin pausa entre ellas en lo que fue uno de los momentos grandes de la noche: canciones muy representativas del inicio, fin y apogeo de la banda. Cuando pase el temblor tuvo uno de los momentos graciosos de la noche, cuando en medio de la canción el coro cambió a “Despiértame…cuando pase el reggaeton”, seguido de una distorsión tropical de 10 segundos a la canción.

    Corazón Delator precedió a Signos, la canción más lenta de la noche y que provocó la primera alfombra de yesqueros encendidos sobre el público.

    “Esta canción era muy bailable en su época” fue la introducción a Sobredosis de TV, abertura para las ollas que se armaron en el campo de allí hasta el final. Danza Rota, Persiana Americana, Fue, En Remolinos, Primavera 0 y No existes siguieron hasta el final de la segunda parte del show. Estas 3 últimas sonaron realmente increíbles. La puesta en escena de En Remolinos es sencillamente alucinante. El escenario, aunque sencillo, formado por 3 pantallas verticales y tres “ventiladores” de luces sobre Charly, Zeta y Cerati es demasiado imponente como para opinar algo sobre él sin caer en un lugar común.

    Sueles dejarme solo, En el séptimo día, Un millón de años luz y …“Esta canción me provoca un dejavú”, pues si, De Música Ligera dieron lugar al primer fin falso del show. Cerati se acercó al micrófono para dar un “Gracias…” que fue respondido por el público con “…Totales”.

    Luego de 10 minutos, la banda regresó con Disco Eterno, Cae el sol y Prófugos. Ya para ese momento, no había nada que opinar sobre el show. Era simplemente Soda de regreso, dando una real clase de cómo se hacía rock en aquellos tiempos y se debería estar haciendo ahora.

    Una nueva salida y un emotivo regreso con Zona de Promesas (yesqueros de nuevo al aire) y Nada Personal para dar fin al show.

    La vuelta de Soda Stereo fue interpretada como muchos (entre los que me incluyo) como una vil artimaña para engordar cuentas bancarias cuando por todos es sabido que Gustavo Cerati y Charly Alberti no se tienen el uno al otro en sus respectivas listas de regalos navideños. Luego de ver el show, sigo pensando en algo parecido, sin embargo me quedé con una lección auspiciada por el pensamiento del filósofo rockero Yumber Vera, quien en medio de En Remolinos soltó “Es increíble que estos tipos se separaron hace 10 años y todavía nadie los ha superado”.

    Lo cual no dejade ser verdad. Desde que Soda dio su último recital en River, lo más trascendental que ha dado el rock latinoamericano es Juanes. De allí para abajo, hay puras bandas, demasiado intensas o demasiado balurdas, o demasiado intensas y balurdas a la vez, que no podrán aspirar a convertirse en un recuerdo colectivo como lo es Soda. El grupo de rock latinoamericano de hoy en día está más preocupado por cuantos amigos tiene en su MySpace, que en hacer canciones de verdad, y eso es lo que hacia diferente a Soda Stereo y es el patrimonio que tenemos hoy en día: un legado de canciones que es propiedad de toda la cultura del rock latinoamericana. Saquen la cuenta de cuantas bandas de rock existen inspiradas en Soda Stereo y cuantas existen inspiradas en Babasónicos y luego me dicen sus conclusiones.

    Después de tanta incertidumbre, los fanáticos venezolanos tendrán la oportunidad de pedir perdón por escuchar tanto neolfolklore el próximo 29 de noviembre. Dos días antes se presentará Maná. La diferencia entre ambas es quizás la que hay entre vivir en San Juan de Los Morros y New York, pero es lo que hay, es lo que tenemos. Ese es el rock latino de nuestros días.

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