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    TV y Cine

    (Crítica) Pacific Rim: la delgada línea entre el homenaje y el plagio

    22 de Julio de 2013, 03:10 am



    Hay una delgada línea entre el homenaje y el plagio. Una línea borrosa que varios cineastas han sabido transitar con maestría (como Tarantino, por nombrar al más controversial) y es en este linde en el que hoy se mueve Guillermo Del Toro con Pacific Rim. Para los entendidos en el mundo de la animación japonesa, la película es un rip-off de una serie de culto llamada Evangelion (y, en lo personal, uno de mis anime favoritos), para otros es una especie de homenaje a Godzilla, Ultraman y demás series de monstruos versus Mechas (robots gigantes). Independientemente de las especulaciones, Del Toro trae a la pantalla una suerte de híbrido de todas las referencias anteriores creando una película entretenida que, lastimosamente, se desinfla por su argumento flojo.

    La historia se sitúa en un futuro no muy lejano donde aparecen de las profundidades del mar unos monstruos de proporciones titánicas llamados Kaijus y que destruyen todo a su paso. Por supuesto, ni todo el despliegue militar posible puede detener a esta amenaza: los aviones, tanques y bombas pasan días enteros atacando sin resultados efectivos. Por esta razón, utilizando tecnología de punta, se crearon robots gigantes para el combate mejor conocido como Jaegers. Dichas armas sólo pueden ser pilotadas por dos personas al mismo tiempo a través de un complejo mecanismo donde ambos ocupantes del robot fusionan sus mentes una con otra, sincronizándose a su vez con el Jaeger que manejan, compartiendo con la máquina la movilidad y también las sensaciones. Durante varios años los Kaijus son destruidos, pero misteriosamente comienzan a aparecer más fuertes y con menores intervalos de tiempo entre cada uno colocando en apuros a todo el mundo.

    Lo que pintaba como una película de destrucción masiva sin sentido (al mejor estilo de Michael Bay) es rescatada por la mano de Guillermo Del Toro que toma lo mejor de la animación japonesa para construir un universo narrativo atractivo, aunque no sea profundo y se quede en una primera capa de entretenimiento puro. La mayoría del reparto son actores que pocas personas podrán reconocer, lo que hace que entremos sin prejuicios a la sala y nos concentremos en la acción (que es la verdadera protagonista del relato). A pesar de sus 2 horas de metraje, es una película que pasa volando y que en ningún momento aburre. En lo personal, entré a regañadientes a la sala y salí gratamente complacido; si la gente no tiene grandes expectativas podrá disfrutarla. Pudo haber sido una película épica y transformarse como referencia inmediata del género, pero pasará a la historia del cine como una rareza que sólo los otakus o geeks podrán apreciar.

    Lo mejor:
    La película desde el comienzo hasta el final mantiene un ritmo acelerado. Las peleas entre los robots y los monstruos son épicas. Si eres fanático de los anime de Mechas la amarás. La explicación de cómo los monstruos llegaron al planeta. La voz de GlaDOS. La participación de Ron Perlman. La música es única.

    Lo malo:
    Los diálogos son terribles (sobre todo en los momentos importantes). Hay demasiadas similitudes con Evangelion y si eres un fanático puedes ofenderte seriamente. Pudo haber sido una película épica, pero se quedó a medio camino. Se le pudo haber sacado muchísimo más jugo a los robots secundarios.

    Veredicto: Pacific Rim es una película entretenida. Tiene buenas dosis de acción y efectos especiales. Retrata de manera sencilla un mundo que podría haber sido complejo. Los personajes son simpáticos y hay momentos bien logrados. Si eres fanático de Evangelion puedes odiarla o amarla: igual, vale la pena verla. Le doy 3/5